Un test innovador basado en nanoestructuras detecta con alta precisión
la alergia a la amoxicilina sin exponer al paciente
Un equipo multidisciplinar de investigadores, liderado por el grupo Precision Allergy Translational Hub de IBIMA, ha logrado un avance significativo en el campo de la seguridad del paciente alérgico. El estudio, publicado en la revista científica Allergy, presenta una nueva plataforma basada en nanoestructuras sofisticadas que permite identificar con una precisión sin precedentes a las personas alérgicas a la amoxicilina, el antibiótico más recetado y el que más reacciones alérgicas provoca.
La investigación ha sido dirigida por María Isabel Montañez, investigadora principal de este proyecto que se desarrolla en IBIMA y profesora de la Universidad de Málaga, y firmado por Amene Tesfaye y María Salas como primeros autores, en colaboración con Juan L. Paris, Gágor Bogas e Isabel M. Jiménez, todos integrantes del grupo IBIMA. En el desarrollo de este trabajo ha sido fundamental la dirección de María José Torres Jaén, jefa del Servicio de Alergología del Hospital Regional Universitario de Málaga y catedrática de medicina por la Universidad de Málaga, y la participación de la coinvestigadora responsable del grupo, Cristobalina Mayorga. Además, el trabajo ha sido también liderado por Alba Rodríguez Nogales, perteneciente a la Universidad de Granada y el Instituto de Investigación Biosanitaria de Granada (ibs.GRANADA). En este hito científico han colaborado estrechamente el Servicio de Alergología del Hospital Regional Universitario de Málaga, los departamentos de Química Orgánica, Medicina y Dermatología de la Universidad de Málaga (UMA), el Laboratorio de Dendrímeros Biomiméticos y Fotónica de IBIMA, el departamento de Farmacología de la Universidad de Granada, y otras instituciones como el Instituto de Investigación Biosanitaria de Granada (ibs.GRANADA) y el Instituto de Investigación en Ciencias de la Alimentación (CIAL), CSIC-UAM.
El reto: superar las limitaciones de las pruebas actuales
Actualmente, diagnosticar una alergia a medicamentos es un proceso complejo y, en ocasiones, arriesgado. Las pruebas convencionales en sangre suelen tener una sensibilidad baja (muchas veces dan negativo cuando el paciente sí es alérgico), lo que obliga a los médicos a realizar pruebas de exposición directa al fármaco, que pueden ser peligrosas para el paciente.
«El problema es que la amoxicilina es una molécula muy pequeña que, por sí sola, no activa las células responsables de la alergia. Necesita unirse a proteínas de nuestro cuerpo para ser reconocida», explican los autores del estudio. Para solucionar esto, el equipo ha diseñado en el laboratorio unas moléculas llamadas dendrímeros, que actúan como «árboles nanoscópicos» o nanoestructuras diseñadas. Estas estructuras permiten colocar múltiples unidades del fármaco de forma controlada, imitando perfectamente cómo el sistema inmunitario detecta la alergia en el organismo real.
Resultados: 100% de eficacia en la detección
El estudio evaluó un nuevo test denominado pMAT (Test de Activación de Mastocitos Pasivo). Los resultados fueron contundentes: las nanoestructuras de mayor tamaño lograron detectar la alergia en el 100% de los pacientes estudiados (14 de 14), superando con creces la capacidad de los test celulares de laboratorio actuales, que solo detectaron el problema en menos de la mitad de los casos (5 de 11).
Además, la técnica demostró ser extremadamente específica, ya que no dio ningún falso positivo en personas que toleran el antibiótico, lo que garantiza una gran fiabilidad diagnóstica.
Hacia un diagnóstico más sencillo, barato y seguro
Por su parte, la implementación de esta tecnología basada en antígenos dendriméricos supone un cambio de paradigma por varias razones. Por un lado, garantiza una mayor seguridad al no requerir que el paciente esté presente ni se exponga al fármaco, ya que la prueba se realiza utilizando únicamente su suero.
Otro aspecto destacable es la comodidad, ya que, a diferencia de otros test actuales, no necesita sangre fresca, lo que facilita que las muestras séricas puedan almacenar y evaluar en cualquier momento, así como se puedan enviar entre hospitales sin perder eficacia.
Por último, los investigadores destacan la estandarización. Al ser estructuras creadas artificialmente con precisión nanométrica, son muy estables y permiten que los resultados sean siempre reproducibles y consistentes, algo difícil de lograr con los métodos tradicionales.
Este avance no solo mejora el diagnóstico de la alergia a la amoxicilina, sino que abre la puerta a aplicar la misma tecnología a otros antibióticos, reduciendo la necesidad de pruebas de riesgo y mejorando la seguridad de miles de pacientes en todo el mundo.
Referencia bibliográfica: A. T.Ayane, M.Salas, S.Benede, et al., “Dendrimeric Antigens for Passive Mast Cell Activation in the Evaluation of Amoxicillin Allergy,” Allergy (2026): 1–12, https://doi.org/10.1111/all.70250.
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