El consumo de alcohol en la gestación y la lactancia podría dejar “huella” duradera en cerebro y corazón

Un estudio explica que puede provocar alteraciones duraderas en la respuesta al estrés, la inflamación y el riesgo cardiovascular

El consumo de alcohol durante el embarazo y la lactancia es un problema de salud pública con consecuencias devastadoras para el desarrollo del feto y/o neonato. Aunque los daños neurológicos son bien conocidos en los trastornos del espectro alcohólico fetal, un nuevo estudio traslacional liderado por Francisco Javier Pavón y Olga Valverde, con la participación de miembros del CIBERCV y la RIAPAD, entre ellos Manuel Jiménez-Navarro, Fernando Rodríguez de Fonseca y Antonia Serrano, ha profundizado en cómo la exposición prenatal a alcohol afecta también a la respuesta al estrés y al sistema cardiovascular a largo plazo en edad adulta.

El trabajo, publicado en la prestigiosa revista Brain, Behavior, and Immunity, se basa en un modelo experimental en ratones y apunta a que una exposición perinatal al alcohol puede relacionarse, en la vida adulta de la descendencia, con alteraciones en indicadores vinculados a ansiedad, respuesta al estrés e inflamación, además de señales asociadas a riesgo cardiovascular. Los autores señalan a la fractalquina (CX3CL1), una señal inmune implicada en la comunicación celular e inflamación, como una posible pieza clave en el eje cerebro–estrés–corazón.

Programación perinatal, una ventana que importa más de lo que parece

Más allá de la genética o de los factores de riesgo clásicos, el estudio refuerza una idea central: la etapa perinatal es una ventana de máxima sensibilidad, en la que el organismo ajusta sistemas que regulan estrés e inflamación. Si ese entorno incluye alcohol, esos sistemas podrían quedar “calibrados” de forma diferente, aumentando la vulnerabilidad ante retos futuros. Desde el grupo de investigación en neurobiología del comportamiento (GReNeC-Neurobio) de la Universidad Pompeu Fabra, la Profesora Olga Valverde subraya que la inflamación puede funcionar no solo como una consecuencia, sino también como un “lenguaje” de comunicación entre órganos y sistemas.

La fractalquina como señal integradora entre cerebro y corazón

El trabajo pone el foco en el eje CX3CL1/CX3CR1 (fractalquina y su receptor) como un posible puente entre la respuesta al estrés y señales periféricas relacionadas con inflamación y riesgo vascular. Para el Dr. Francisco Javier Pavón, coinvestigador responsable del grupo de Cardiología y Cirugía Cardiovascular del Hospital Universitario Virgen de la Victoria en IBIMA Plataforma BIONAND, “la fractalquina podría actuar como una señal integradora en la comunicación entre cerebro y corazón. Estamos profundizando en esta vía porque puede ayudarnos a entender mejor la conexión entre vulnerabilidad al estrés, trastornos mentales y alteraciones cardiovasculares, y por su potencial interés como marcador biológico.”

Una misma exposición, consecuencias distintas en machos y hembras

Aplicando un protocolo idéntico de exposición al alcohol a través de sus madres, machos y hembras no responden igual en la edad adulta. Por un lado, en hembras, se observó un aumento significativo de los niveles de ansiedad y una elevación de la fractalquina en el plasma, junto con una mayor presencia de su receptor en el corazón. Esto sugiere que las hembras presentan una mayor susceptibilidad a sufrir desajustes emocionales y hormonales tras la exposición temprana al alcohol. Por otro lado, aunque los machos no mostraron cambios evidentes en su comportamiento de ansiedad, sí presentaron signos de remodelado cardiovascular prematuro (alteraciones en la estructura del tejido cardíaco), lo que indica un riesgo de daño vascular incluso en ausencia de síntomas visibles.

Como destaca la primera firmante del estudio, Dina Medina-Vera, actualmente investigadora en el Karolinska Institutet (Suecia), “lo llamativo es que, con el mismo protocolo experimental, ratones machos y hembras muestran consecuencias distintas a largo plazo. Esto es importante para la investigación y la salud pública puesto que la vulnerabilidad no es uniforme, y debemos incorporar la perspectiva de sexo para entender y prevenir mejor los efectos del alcohol temprano.”

Un modelo en atracón tipo “botellón”, relevante para la prevención

El trabajo emplea un paradigma de consumo de alcohol de las madres tipo binge, similar al patrón de “botellón” por su carácter intensivo en periodos cortos. Este aspecto es relevante porque es un patrón frecuente en jóvenes y se asocia a mayor riesgo de problemas de adicción y salud mental. El estudio subraya además una implicación preventiva clave: si este patrón ocurre en mujeres en edad fértil, sus efectos podrían ir más allá de la propia salud y afectar también a la descendencia si coincide con embarazo o lactancia.

Mensaje clave para la ciudadanía: prevención y cautela

Este estudio refuerza un mensaje sanitario ampliamente asumido: evitar el alcohol durante el embarazo y la lactancia es una medida preventiva esencial. El estudio sugiere que la exposición temprana puede asociarse a huellas biológicas duraderas en conducta, estrés e inflamación que podrían relacionarse con vulnerabilidad cardiovascular y que pueden diferir entre hombres y mujeres. Al mismo tiempo, los autores subrayan que se trata de un modelo preclínico (en ratón) y que, aunque los resultados aportan pistas mecanísticas relevantes, se necesitan más investigaciones para confirmar cómo se trasladan a humanos y si la modulación de esta vía podría tener utilidad clínica.

Referencia bibliográfica:

Medina-Vera, D.; García-Baos, A.; Medrano, M.; Martín-Chaves, L.; Rodríguez-Capitán, J.; Rodríguez de Fonseca, F.; Serrano, A.; Jiménez-Navarro, M.; Valverde, O.; Pavón-Morón, F.J. Prenatal-lactational alcohol exposure induces sex-specific CX3CL1/CX3CR1 dysregulation linked to neuroendocrine imbalance and cardiovascular risk. Brain, Behavior, and Immunity (2026) 106463. https://doi.org/10.1016/j.bbi.2026.106463.

grupos de IBIMA (Cardiología y Neurofarmacología)
Dina Medina

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